Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2007.

Resumen

ES FACIL y ES TAN DIFICIL.

 

 

Es fácil y es tan difícil. Sin desconocer las teorías de los cerebros en compulsión como son los de los adictos a las drogas, sin desconocer tampoco la maraña de sentimientos y las blindadas relaciones entre el consumo y la ausencia de realidad, los testimonios de quienes abandonan el consumo activo muestran una doble cara.

Los testimonios multiplicados de quienes abandonan el consumo activo, son dos polos de reflexión resumidos en es FÁCIL, es tan DIFÍCIL.

Muchas veces abandonar el consumo puede ser la opción tardía e inútil en términos de una vida funcional.  Es recurrente escuchar acerca de sus últimos días de consumo, la temporada final dentro de la imprecisa vida del adicto. Cualquiera que sea la circunstancia productora de la ruptura con el consumo, el testimonio general apunta a señalar el final del consumo similar a la apoteosis del caos y la sensación de encontrarse en un despeñadero, en el fondo de un abismo. Se habla de diferentes fondos, del fondo al que cada uno debe llegar para decir un ¡Basta Ya! Un adjetivo común es el de aceptar la derrota.  

Silvia, una chica inteligente y vivaracha, alcohólica y drogadicta, refirió que sus últimos meses de consumo se asimilaron a la sensación de transito por un túnel, pero un túnel cada vez más oscuro, teñido de negro. Un buen día decidió, sintió o percibió que su final era la muerte al concluir el viaje por el sendero de la oscuridad. Alguien la llevó a NA. Asistió con la desconfianza de la falta de convicción, la certeza de la imposibilidad para encontrar allí solución a su drama y para el final que presumía dentro de su adicción. Los locos de NA, las ilusiones prometidas por NA le sonaron a palabras de monjas, tan inútiles como ineficientes. Sin embargo,  más por fatiga que por convicción, se dio una tregua en el abuso de sustancias; se permitió asistir a las reuniones y en cada una de ellas, confiesa, sintió más desconfianza de las promesas de NA y en cada una de ellas observó a hombre y mujeres de NA como seres casi extraterrestres, fundadores de una ilusoria secta de promesas y autoengaños. Tuvo la oportunidad de asistir a psicoterapia; pasadas unas sesiones, el psicoterapeuta le recomendó complementarla con asistencia a NA y la invitó a aplicar la guía de los 12 pasos. Dejó el compromiso terapéutico, pues la recomendación le pareció provenir de un profeta de los mesiánicos NA.

Poco tiempo después recayó en el consumo y en el curso de días regresó al túnel helado, cada vez más oscuro y sórdido. Ante la atormentadora inminencia de la muerte, se dio la oportunidad de volver donde los promeseros y comenzó su recuperación, regresó a la terapia y explica ella, que fue trabajando los 12 pasos, con desconfianza primero, asistiendo como observadora de sospechosas ilusiones a las reuniones de NA y dice ella “no se cómo, pero me funcionó hasta cuando fui capaz de declararme y rendirme: YO SOY UNA ADICTA… 

José Luis, en la misma reunión, 25 años. Sumido en una esquizofrenia producto del abuso de cocaina, vive ahora dependiendo de fármacos antipsicóticos, sin esperanza diferente a controlar su enfermedad mental. Sin concluir la educación media, sin posibilidades de avanzar en una vida funcional. Explica su historia como una búsqueda de muerte, innecesario rechazo a su condición de persona privilegiada en la sociedad, al rechazo consciente de toda opción de sobriedad, a la negación permanente de los riesgos del consumo y a la voluntad expresa de conservarse como consumidor. La enfermedad mental lo condujo a su condición de minusválido social. En medio de su dramática situación, asiste para animar a sus colegas de NA para que se mantengan lejos del consumo activo.

Después de escuchar los dos testimonios, entendí, o traté de entender la misteriosa simplicidad del primer paso de la recuperación y la más dolorosa verificación de lo difícil que resulta tomar la decisión de salir del marasmo, –a veces tardía e irreparable-.

Domingo, 08 de Abril de 2007 14:13 Autor: adictoalosadictos. ;?> No hay comentarios. Comentar.

CUANDO...

 

 

Cuando pude parar, no quise

Cuando quise, no pude parar.

Tuve que probar hasta el más profundo fondo, sin escatimar degradación alguna, hasta el crimen. En la cárcel me arrodillé y me rendí.  

Me lo refirió un adicto en recuperación.

Domingo, 08 de Abril de 2007 21:45 Autor: adictoalosadictos. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Los eNeAticos.

 

 

Muchos drogadictos, que se han acercado de forma circunstancial a NA, suelen despotricar contra NA. Lo consideran un club de verdaderos masoquistas. 

- Se congregan para recordarse que son adictos en recuperación. 

- Cantando una enfermedad que no desaparece, se flagelan.

- Se tildan de afortunados al no consumir.

- Declaran cada día, cada día sin consumir como un éxito, unas 24 horas más de limpieza.  

-En cada reunión descargan sus tristezas y recuerdan sus horas aciagas de consumidores.  

- Repiten, repiten siempre que asistir a las reuniones de NA, les da la fuerza para mantenerse limpios.  

- Testifican la gratitud a NA.   

                                                     Los drogadictos detractores de NA, los tildan de eNeAticos. Un apelativo para llamarlos miembros de una secta y selecta secta de quienes pasaron del consumo a querer abandonarlo para lograr la abstención.

                 

 

Aunque es preciso reconocer las múltiples formas de obtener la recuperación de las drogadicciones, según cada una de las experiencias personales, se antoja la crítica descalificadora como un rechazo soberbio a una de las más simples y contundentes  formas de ayuda entre quienes vivieron la adicción.

El valor terapéutico, la fuerza y la energía creada entre ellos, explica la misteriosa fuerza que los mantiene lejos del consumo. Pero ante todo, de admirar la humildad que supone reunirse para dar testimonio y para alentar a otros en el proceso de marginarse del consumo.

Viernes, 13 de Abril de 2007 16:45 Autor: adictoalosadictos. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Ser eNeAtico.




Me declaro eNeAtico. Acepto serlo.

Trataré de sintetizar mi declaración. Un ser querido sumido y dominado por la poli-adicción a las drogas, asistió por primera vez a NA, lo acompañé. Él no regresó.


Al principio no entendí nada: una manada rotativa de locos, contando cosas. Luego, empecé a preguntarme si mi ser querido habría pasado por los mismos fondos que declaraban hombres y mujeres: me angustié.

Con el tiempo, comprendí el valor terapéutico de las reuniones de NA. Un adicto es capaz de ayudar a otro adicto. Quien ha pasado por el mundo de las adicciones es la única persona capaz de comprender a quien recorre los mismos senderos. Lo creo con firmeza. Aprendí el arte de respetar al adicto.

Más adelante, empecé a entender algo simple: NA es una terapia espiritual, sin rituales. Pero algo más, me convencí, como lo estoy, que la adicción se supera gracias a una vida espiritual, tan simple y elemental, tan difícil y tan sencilla, como la propuesta de NA. Tuve esperanzas.


El ritual y el mensaje es simple: el sórdido mundo de la adicción se deja si se toma la senda de la obediencia de unos principios y unas prácticas elementales. Querer ser una buena persona. Una persona que enfrenta el día a día. Una persona que cada día se propone no consumir, es lo primero, y se propone reconsiderar su actitud con el medio y las circunstancias, para ser una buena persona. Tan elemental. No pierdo la fe.

De manera regular asisto, a NA, con devoción.

Domingo, 15 de Abril de 2007 22:44 Autor: adictoalosadictos. ;?> No hay comentarios. Comentar.

DOS FOSFOROS : UNA VIDA

 

 

Una madrugada en El Cartucho estaba sen­tado en el suelo con Daniel y dos tipos más. Me acababa de chuzar. En ese entonces me ponía sólo cuatro o cinco ampollas por día. Como ya tenia el cerebro frito, esa cantidad me fundía, quedaba descerebrado de una. Uno de los tipos que estaba con nosotros le preguntó al otro si tenía un fós­foro para prender una bicha. El otro le respondió que tenía sólo dos y eran para prender la suya. En ese momento lo llamaron. El tipo se paró y dejó los dos fósforos en el suelo. El man que se los había pedido los cogió de una. Se puso el cigarrillo de bazuco en los labios, prendió un fósforo y de inmediato se apagó, prendió el otro, y lo mismo. Al poco rato el otro man regresó con ese embale de meterse lo suyo y no encontró los fósforos.

-¿Dónde están mis fósforos? Ahí los dejé. ¿Dónde están mis fósforos, hijueputas!   

-¡Deje el azare! No... pues sí... yo los prendí, pero el  viento los apagó.

-¡Ah, éste es mucho pirobo hijueputa!

-¿Entonces qué va hacer?

-¿Entonces qué voy a hacer?

El man dueño de los fósforos sacó una pistola y le metió  seis tiros al otro tipo ahí.

-¡Por hijueputa, por ladrón, por haberme robado mis fósforos, malparida gonorrea! -le gritaba el tipo con el rostro transfigurado al cadáver.La traba se me pasmó de una.

"¡Mierda, que estoy ha­ciendo aquí! ¡Qué putas he hecho con mi vida!", pensé. Comencé a llorar, me levanté de ahí y salí corriendo hacia el norte, cagado del susto. Cuando llegué a la Caracas con Diecinueve sentí que no podía más, me tiré de rodillas so­bre el andén y mirando al suelo, con las manos apoyadas en el concreto, en medio del llanto, le dije a Dios:   

- ¡Si usted existe, o me mata o me saca de esta mierda,...pero ya no más!!   

 ¿ Luego qué pasó?    Difícil decirlo. Pero aquí estoy: vivo.

“Fentanyl. Crónica de una adición” Samuel Andrés Arias. El malpensante, Bogotá, No. 77, 2007, p.61

Samuel Andrés Arias, médico y escritor.

Jueves, 19 de Abril de 2007 16:14 Autor: adictoalosadictos. ;?> No hay comentarios. Comentar.

CONOCIMIENTO Y LOGICA...NO SIRVEN DE NADA




Se advierte con frecuencia que el conocimiento es muy útil. Y se advierte la bondad de la lógica o el buen raciocinio que se sigue a partir del conocimiento científico. Frente a un adicto, cuando se trata del tema de la adicción, el conocimiento se rinde y refunde en la absoluta inutilidad y la lógica resulta un instrumento irrelevante en la medida que uno y otra no conducen a orientar la conducta derivada ni del conocimiento ni de la aplicación de la sana lógica.



Una buena proporción de adictos conocen, como los mejores especialistas, las propiedades particulares de las sustancias adictivas y sus efectos. Conocen las consecuencias derivadas del uso de las drogas en el corto y en el largo plazo. Saben o han vivido de cerca el desenlace en hospitales o la muerte de los adictos.



Ante todo consumen por placer primero y, pasado el tiempo, para no sentirse mal. Viven para consumir y consumen para vivir como ha sido definida la adicción.





Ante un adicto que ha suspendido durante un tiempo el consumo activo y siente en su cuerpo los beneficios de la limpieza, recupera peso, duerme en mejores condiciones, pasa días en mayor armonía, incluso, reconoce los maleficios de las drogas y sus efectos. Proclama la bondad de abandonar el consumo y de estar sobrio. Adopta comportamientos aparente de reinmersión en su medio, alejado del consumo. Los seres cercanos, sucumben ante el impecable pensamiento del adicto. ¡Por fin! ¡Entendió! ¡Ya pasó todo! El adicto pontifica sobre los perversos efectos de las drogas y todas las medidas que tomará para alejarse de ellas.



Y nada en el proceso está más teñido de fantasía cuando no de doloso engaño. El adicto sólo piensa, sólo espera, sólo trabaja lo necesario para acceder al consumo a la primera oportunidad. En nada más coloca su objetivo. Y entonces, una y otra vez, verificamos que el conocimiento y la lógica no rigen la conducta de un adicto. La incoherencia entre el saber y el actuar rigen la vida del adicto. Resulta penoso reconocer la necesidad imperativa de no creer en palabras de adictos. Dominados como lo están por la enfermedad – que negaran siempre- no tienen capacidad para salir de ella si no es por un proceso terapéutico, muy largo en ocasiones, hasta llegar a rendirse ante la evidencia.
Miércoles, 25 de Abril de 2007 16:55 Autor: adictoalosadictos. ;?> No hay comentarios. Comentar.

LA PRIMERA GRAN RUPTURA.




El debate entre las personas cercanas y los drogadictos pasa por múltiples estadios. Las promesas, las explicaciones, las mentiras, las nuevas promesas, los intentos fallidos, las confrontaciones, la evidencia de la mentira reiterada, la constatación de la manipulación, el aparecimiento de las palabras cargadas de malas intenciones, el reclamo y la exigencia, el mendaz argumento y la supina refutación, el agravio y las manifestaciones de arrepentimientos nada sinceros. Cada una es un pálido de reflejo del desgaste en la relación con los adictos.



Lo que termina y desemboca de manera inexorable en la pérdida de la confianza, la ausencia de cualquier crédito a su palabra, la marginación y la sospecha y la duda sistemática. Sin duda, es la más grave de las rupturas entre el adicto y sus seres queridos. No sólo por su implicación sino por la muy difícil posibilidad de reconstituir el plano de la confianza.



Los adictos terminan muy resentidos con sus familias en cuanto pierden la confianza de ellos. Muy tarde, en el proceso de recuperación, tienen la honestidad y la humildad para reconocer su responsabilidad en esa, la primera y más aguda, ruptura con su entorno familiar.

Domingo, 29 de Abril de 2007 17:46 Autor: adictoalosadictos. ;?> Hay 2 comentarios.