90 REUNIONES: ¿SON SUFICIENTES?
¿90 días asistiendo a las reuniones de NA. son suficientes? No son suficientes. Son necesarios.
Algunos adictos en recuperación recuerdan sus primeras reuniones: Desorientados, un lenguaje poco familiar.
Desorientados, en general, llegaron a su primera reunión guiados por alguien o a partir de la sugerencia de algún amigo que les mencionó ir a las reuniones. Sabían que estaban enredados en un problema serio y que no podían salir del marasmo del consumo. Muchos de ellos, cruzaron la puerta del salón de reunión cuando sus familias agotadas decidieron marginarlos, los expulsaron del núcleo familiar y saturadas dejaron al adicto a su propia suerte. Durante las primeras reuniones, dicen, poco entienden del valor terapéutico ofrecido por la confraternidad.
Algunos obedientes regresan día tras día a las reuniones y se abandonan, se dejan llevar, se dejan conducir, escuchan, escuchan y escuchan testimonios. Pasan de una posición negativa o de una percepción escéptica a un proceso lento de comprensión del mensaje básico: nada es más útil para un adicto que la ayuda prestada por otro adicto.
Un lenguaje nuevo, poco familiar se encuentra quien comienza su curso de reuniones en NA. Una propuesta de recuperación, una promesa de abstención del consumo, una invitación para pasar del caos al orden. Poco a poco descubren similitudes en medio de las diferencias, y quizás lo más importante, saberse no solos. No únicos. No abandonados. No condenados de manera irremediable al consumo. Comparten los defectos que los llevaron o adquirieron en el consumo. Palabras como comprensión real, solidaridad efectiva, confraternidad. Valores, entre otros, que no eran conocidos en los lugares y tiempos de consumo.
Para muchos de los adictos que caminan por la senda de la recuperación, la mayor importancia derivada de las reuniones de NA es la de expresar sus dolores, sus rabias acumuladas, sus confesiones incomprensibles para los no-adictos. Las reuniones se convierten en verdaderos canales propicios para descargar el pesado fardo que lleva un adicto sobre sus hombros, peso que está dentro de su alma atormentada.
He escuchado de muchos de ellos quienes asistieron con resistencia, en algunas oportunidades como producto de una imposición familiar ineludible, que pasado el tiempo, poco a poco fueron sintiendo alivio, confianza y despejaron sus aprehensiones para vincularse “como miembros activos” en NA. La conversión se ha dado al comprobar que el problema de uno, es similar al asunto de muchos otros; unos y otros que han pasado por el mismo túnel y los mismos recovecos propios del consumo. Pero, para todos ellos, NA, más allá de cualquier promesa, se convierte en un faro para mirar y conducir una vida sin drogas, sin pesadillas. Desde luego no es un viaje fácil, ni simple, ni mecánico, ni siquiera rápido. Por eso dicen ellos, 90 días iniciales de reuniones son necesarias aunque no sean suficientes. En el lenguaje coloquial podría decirse que, 90 días de reunión son la cuota inicial de la recuperación.
Muchos adictos recuperados permanecerán sentados en sus sillas durante las reuniones a través de muchos años: para afirmar su compromiso y para servir de ejemplo a quienes dan los primeros 90 pasos hacia la recuperación.
8 comentarios
MARCELO -
José Perez -
Lo que si sé es que en 25 años he estado en varios centros de rehabilitación de todo tipo...A dia de hoy veo la Adicción a Opiaceos de "otro modo"... Sobre todo no os desanimeis y recordad que 1 consumo no es una Recaida, es una oportunidad para aprender...
Solo en tà está la Salida. Tomala ya! Surgirás de nuevo...
Un Saludo desde Galicia.
alonso -
Jaime Alfredo -
paco moreno -
edison -
merche -
ismael nuñez balcazar -