LA PRIMERA GRAN RUPTURA.
El debate entre las personas cercanas y los drogadictos pasa por múltiples estadios. Las promesas, las explicaciones, las mentiras, las nuevas promesas, los intentos fallidos, las confrontaciones, la evidencia de la mentira reiterada, la constatación de la manipulación, el aparecimiento de las palabras cargadas de malas intenciones, el reclamo y la exigencia, el mendaz argumento y la supina refutación, el agravio y las manifestaciones de arrepentimientos nada sinceros. Cada una es un pálido de reflejo del desgaste en la relación con los adictos.
Lo que termina y desemboca de manera inexorable en la pérdida de la confianza, la ausencia de cualquier crédito a su palabra, la marginación y la sospecha y la duda sistemática. Sin duda, es la más grave de las rupturas entre el adicto y sus seres queridos. No sólo por su implicación sino por la muy difícil posibilidad de reconstituir el plano de la confianza.
Los adictos terminan muy resentidos con sus familias en cuanto pierden la confianza de ellos. Muy tarde, en el proceso de recuperación, tienen la honestidad y la humildad para reconocer su responsabilidad en esa, la primera y más aguda, ruptura con su entorno familiar.
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Autor: j.j.
Fecha: 23/02/2009 11:11.
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Autor: alejandra garcia
Fecha: 15/04/2009 23:24.
